- Importancia de la comunicación y del diálogo aunque en ocasiones sea complicado, si así sucede, es mejor dejarlo para otro momento, en vez de entrar en una discusión abierta.
- Hay que verse desde una perspectiva de padre o madre, no como amigo, pretendiendo saber absolutamente todo de mi hijo/a. Hay cosas que es mejor que un padre no sepa, es mejor que se le enseñe a salir de una determinada situación complicada, en vez de conocerlo todo al detalle. Importarte mostrarle una actitud accesible, en cualquier momento, para el problema o dificultad que sea.
- Los padres a pesar de parecer que están en segundo plano, no es así, simplemente, hay que entender la identificación con su grupo de iguales porque están pasando por el mismo momento evolutivo y creen que les comprenden mejor. Es importante mostrarse receptivos ante sus actitudes, intereses y comportamientos, por muy dispares y diferentes a lo que pensábamos de ellos.
- Hay que dejar que tomen ellos decisiones y se equivoquen o acierten. Sin juzgarles. Sin las típicas frases: “te lo dije”, “lo sabía porque yo fui adolescente antes y me comportaba así…” no es lo que desean oír. Desean ser comprendidos y escuchados.
- Aunque nos hayamos establecido una imagen de lo que deseábamos para nuestros/as hijos/as, son ellos los que tienen que elaborar su propia historia, con su entorno y lo que desean hacer y estudiar, aunque no nos guste o no era lo que esperábamos hay que ayudarles en esas iniciativas.